El Cementerio Viejo de Elche


 

En 1807 el corregidor de Xixona ordenó a los pueblos de su jurisdicción, entre los que se encontraba Elche, que ejecutaran de forma inmediata la Real Cédula de 3 de abril de 1787 que prohibía los enterramientos dentro de las iglesias, y mandaba se construyesen cementerios alejados de las ciudades.  Así empieza el expediente originado para el levantamiento del camposanto ilicitano, donde se recogen todas las incidencias y problemas que surgieron, y que conserva el plano firmado por el agrimensor Juan Bautista Laiglesia.

El plano se titula "Plano, corte y fachada del cementerio" y representa la planta del cementerio, la fachada principal y el corte de la capilla.

El diseño se basa en el modelo del cementerio de San Idelfonso, el primer cementerio extramuros construido en España. 

El plano es de planta rectangular para adaptarse a la parcela disponible.

En el centro de la fachada principal se encuentra la capilla, con la sacristía a su izquierda y una casa para un religioso a su derecha. 

Dos puertas permiten la entrada de carros funerarios, y en el extremo izquierdo de la fachada se proyecta una casa para el sepulturero, con un alfolí para almacenar cal. 

Desde la sacristía, un camino con cipreses conduce al muro trasero del cementerio, donde se encuentran nichos, panteones y dos osarios en los extremos. 

Cada orden religiosa en la ciudad tiene su propio panteón, además de uno para capellanes y otro en el centro destinado a los miembros del ayuntamiento del año en curso, con su propio altar. 

Delante de los panteones, se disponen sepulturas para personas distinguidas que deseen ser enterradas allí o comprarlas para su familia. 

El terreno central del cementerio se reserva para enterramientos al aire libre. 

Se instala un vía crucis adosado a los muros exteriores del cementerio. 


El terreno elegido para ubicar el cementerio era: 

Una parcela en el Llano para el cementerio, ubicada en la "tijera" (zanja o cortadura que se hace en las tierras húmedas para desaguarlas) que se encuentra en la terminación de la Alameda llamada del Rey. 

Inicialmente, los médicos encargados de evaluar la idoneidad de la parcela consideraron que el terreno era pedregoso y poco apropiado para el análisis y desecación de los cadáveres. También preocupaba la dirección del viento, que podría llevar los olores hacia el pueblo cercano. 

Además, en este lugar, las aguas pluviales fluían hacia el cuartel de caballería, las cisternas y el aljibe del marqués de Carrús. 

En lugar de esta parcela, los médicos propusieron un bancal entre la acequia de Marchena y el camino de los Aljibes. Este lugar estaba bien ventilado, a una distancia adecuada del pueblo y conectado por un camino llano. La tierra allí era considerada "amorosa y dócil" para excavaciones y adecuada para la separación y desecación de cadáveres. 

Sin embargo, posteriormente, los médicos José Álamo y Diego Navarro cambiaron de opinión en otro informe y consideraron que la parcela originalmente propuesta reunía mejores condiciones para el cementerio. 

A pesar de que la junta ya había elegido el segundo terreno propuesto para el cementerio, la falta de fondos, la crisis económica y la Guerra de Independencia detuvieron el proyecto hasta 1811. 

En 1811, una epidemia de fiebre amarilla azotó la ciudad, lo que obligó a enterrar a numerosos fallecidos en una fosa común fuera de la población, en el primer terreno originalmente elegido, el bancal de la Olivera en el Llano. Es por ello que la Junta Sanitaria decidió prohibir los enterramientos en el interior de la ciudad. De este modo se trasladaron los cadáveres a unas zanjas a modo de fosa común en unos terrenos que se encontraban en la salida de la ciudad en dirección a Crevillente. 

El cementerio Viejo que data de 1811 y se construyó ante la prohibición de los enterramientos en el interior de las iglesias y la orden de construir “cementerios ventilados extramuros” para evitar daños a la salud pública. Como resultado, el proyecto original no se llevó a cabo en ese momento, y el cementerio no tuvo un muro que lo protegiera hasta 1814. 

El cementerio se inauguró en 1811, coincidiendo con la mayor epidemia que afectó a la ciudad, la fiebre amarilla, que resultó en la muerte de aproximadamente 11.000 personas, lo que representó el 40% de la población de Elche. La epidemia comenzó cuando soldados del Regimiento de Catalanes, provenientes de Cartagena, llegaron a la ciudad, donde ya se había declarado la enfermedad. Es por ello que la Junta Sanitaria decidió prohibir los enterramientos en el interior de la ciudad. De este modo se trasladaron los cadáveres a unas zanjas a modo de fosa común en unos terrenos que se encontraban en la salida de la ciudad en dirección a Crevillente. 

A lo largo del siglo XIX, el cementerio viejo de Elche se expandió y se embelleció con la construcción de panteones y nichos, adquiriendo la configuración que tiene en la actualidad. 

Desde octubre de 2010, el Cementerio Viejo forma parte de la Ruta Europea de Cementerios, una red que conecta camposantos en toda Europa mediante rutas culturales, revelando la diversidad cultural del continente y promoviendo la preservación de este patrimonio. 

Los cementerios son considerados una parte esencial del patrimonio cultural europeo, reflejando la identidad cultural y religiosa de sus regiones. La Ruta Europea de Cementerios incluye 53 camposantos en 39 ciudades y 18 países europeos y sigue creciendo con la incorporación de nuevos miembros de la Asociación de Cementerios Significativos de Europa (ASCE). 


En resumen, el Cementerio Viejo de Elche, ubicado en la "tijera" en la terminación de la Alameda del Rey, en el Llano, es un monumento conmemorativo de la epidemia de fiebre amarilla de 1811 y una parte integral de la historia y la identidad. culturales de la ciudad. Además, está conectado a una red europea que promueve la preservación y divulgación del rico patrimonio funerario de Europa.

































Unas campanas llamadas Vicentet y Miquel (Torre de Calendura)

 



 

Hasta el siglo XVI los habitantes de Elche solo podían conocer la hora en que vivían por el toque a mano que se hacía en las campanas de la Ermita de San Jaime (ya desaparecida). Para ello, las personas encargadas de este trabajo se guiaban por un reloj de arena.

Un 25 de noviembre de 1571 fue cuando el Consell General ordenó la construcción de un reloj que se colocó en las murallas sobre la Torre Vetlla, cerca del edificio del Consell.

Allí entonces había un viejo reloj, el cual también disponía de un calendario. Este reloj fue acompañado de dos campanas.

A la de las horas por tanto, a la más grande se le puso el nombre de Vicentet y a la de los cuartos, la más pequeña Miquel. Las dos eran golpeadas por mazas accionadas por el mecanismo del reloj.

Las campanas fueron bendecidas en la Ermita de San Jaime, por Mosén Gregorio Esclapez, cura de Santa María, el 15 de enero de 1573.

En el año 1759 se le añadieron dos muñecos que, desde aquel momento, fueron los encargados de golpear cada uno su campana. Dichos muñecos adquirieron el estilo de los jacquemarts franceses, que representan un personaje tallado en madera o metal y que indica las horas golpeando una campana con un martillo.

Al principio, los ilicitanos bautizaron a los dos muñecos con los nombres de Miquel y Vicentet, que derivaban del nombre de las campanas. Sin embargo, no pasó mucho tiempo para cambiar la denominación de sendos muñecos, pasando a llamarse Calendura y Calendureta, el cual estuvo influido por el calendario que se encontraba en el reloj. Así pues, Calendura golpea la campana grande y Calendureta, la pequeña.

'Calendura es un recio hombretón pintado de vivos colores, que va cubierto con sombrero y viste jubón con zaragüelles, luciendo un hermoso mostacho que le da cierta apariencia picarsta, mientras que Calendureta ofrece el mismo aspecto, pero es como si fuese su hermano pequeño. El primero, según opiniones, ofrece la pinta de un soldado y el segundo la de alguacil. Los dos sostienen en sus manos las respectivas mazas con las que golpean a las campanas Vicente y Miquel.'

En 1879 el Ayuntamiento quiso suprimirlos, pero un auténtico movimiento vecinal lo impidió. Ello no hizo más que aumentar el cariño del pueblo por estos dos personajes, cuyos nombres aparecen en numerosas canciones y dichos populares.

 Necesitan el mantenimiento de relojeros, pues como se ha dicho, la maquinaria del reloj es manual, siendo una de los pocas que quedan en España y la Comunidad Valenciana de estas características.


Descubre a 'Los Guardianes de María'










En este episodio, te presentamos a un emocionante viaje hacia la trama inspiradora detrás de Los Guardianes de María.

Descubre cómo esta historia de autodescubrimiento, transformación personal y crecimiento espiritual puede ayudarte a superar  tus miedos y creencias conectándote con tu ser más profundo. 

Explora la trama y los mensajes detrás de Los Guardianes de María que te llevarán a reflexionar sobre tu propia vida.

A través de esta historia, encontrarás herramientas y enseñanzas valiosas para ayudarte a alcanzar la felicidad, la paz y la plenitud en tu vida.

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LOS GUARDIANES DE MARÍA-INTRODUCCIÓN




SOY NACIDO EN ELCHE,






  POR LO TANTO SOY ILICITANO


 





En el umbral de un tiempo remoto, Elche se yergue como un templo de memorias, ondeando en sus calles y callejuelas las huellas de incontables civilizaciones olvidadas. Su identidad, tejida con hilos ancestrales, pervive como un enigma que se va desgranando poco a poco. Y como Ciudad bimilenaria, acuna en sus entrañas la verdad silente de antiguos mitos y leyendas que se desvanecen entre luces y sombras.

Es en sus festivales centenarios, donde la historia cobra vida, danzando con los ecos de los pobladores, los moros y los cristianos, cada uno portador de secretos enterrados bajo el peso de los siglos. El pasado se desvela en enigmáticas danzas, pero ¿Cuántos misterios guardan las máscaras tras los ojos que las miran?

Mas el aura de enigma que inunda Elche no alcanza su punto culminante, hasta encontrarse frente a la dulce figura de la Virgen de la Asunción, cuyo origen se pierde en los velos del tiempo. La leyenda de su llegada en un arca hallada en la playa desafía la lógica, y la envuelve en un halo de misticismo que cautiva a los corazones de los ilicitanos.

 ¿De dónde emerge esta figura venerada, qué propósito secreto oculta su presencia en estas tierras milenarias?

Interrogantes que flotan en el aire, como hojas al viento, sin que nadie ose perturbar el misterio sagrado que envuelve a la Virgen. A través de los siglos, el velo de la fe ha ocultado los enigmas, y la ciencia, apresada en sus cadenas terrenales, se ha visto impotente ante la magnitud de lo inexplicable.

El fluir del tiempo, sin embargo, no ha menguado la pasión inextinguible del autor, quien desde temprana edad se ha visto abrazado por la curiosidad incesante, una brújula interna que lo guía en su búsqueda de respuestas. A través de las páginas de su novela que arde con la llama del misterio, y se dispone a desvelar los secretos enterrados en el polvo de los siglos.

¿Por qué la ‘Señora’ eligió Elche como morada? ¿Qué destinos y designios insondables convergieron en aquel hallazgo enigmático en las costas de la ciudad?

Estas interrogantes se entrelazan como hilos de un tejido ancestral, desafiando al mismo tiempo.

Un enigma ancestral, un laberinto de preguntas sin respuesta, es lo que guarda tras la bruma de esta ciudad bimilenaria. Elche se yergue como un rompecabezas eterno, cuyas piezas perdidas, ocultas entre los recovecos del pasado, aguardan pacientemente ser halladas.

 

Así el autor nos invita a embarcarnos en un viaje en busca de los secretos sepultados en los anales del tiempo, una odisea literaria para desentrañar el enigma que yace latente en el corazón de esta tierra sagrada.

 ¿Acaso seremos capaces de hallar respuestas que sacien nuestra sed de conocimiento, o nos perderemos en la inmensidad de un enigma sin fin?

 El velo de lo desconocido se alza ante nosotros, y en la escritura se forja la llave para desentrañar los misterios que, hasta ahora, se esconden en las sombras de la eternidad.

 

Empecemos...

"El enigma del arca misteriosa "
















En este fascinante relato ambientado en la Edad Media, nos transportamos a una oscura madrugada del año 1370. Un jinete misterioso cabalga por una playa agitada, donde las olas braman y la Luna pálida ilumina la costa con su tenue luz, creando figuras fantasmales en la arena. El protagonista, un hábil jinete, se encuentra con una enigmática arca en la orilla.

El arca presenta símbolos desconocidos y una inscripción que menciona al rey Enrique II de España. Intrigado por su contenido, el jinete lucha por abrir el arca, revelando su sorpresa ante lo que encuentra en su interior. Sin perder tiempo, decide ir hacia la ciudad de Illice para dar cuenta del hallazgo, sin darse cuenta de que alguien lo observa desde la penumbra.

En esta emocionante historia, se mezclan elementos de misterio, intriga y un toque de historia medieval. El lector se encuentra sumergido en la búsqueda de respuestas junto al protagonista, mientras intenta descubrir qué secretos oculta la enigmática arca.

¡No te pierdas este relato lleno de suspenso y misterio, donde el pasado se entrelaza con el presente en una emocionante travesía por la costa mediterránea! Prepárate para un viaje en el tiempo y sumérgete en los enigmas que se esconden en las sombras de la historia.





HISTORIA DE LA PLAYA DEL TAMARIT






FRANCES CANTÓ Y LA PLAYA DE LAS AZUCENAS











En la brumosa costa de Tamarit, donde las olas susurran secretos ancestrales, se alza un mito con tintes históricos y religiosos, capaz de encender la llama de la devoción en los corazones de los ilicitanos. Cuenta la leyenda que Francesc Cantó, un valeroso guardacostas, vislumbró la aparición celestial de la Virgen de la Asunción emergiendo desde la lejana dirección de Elche. Así fue como la playa de Tamarit se convirtió en territorio ilicitano, pues la patrona de Elche es precisamente esa Virgen celestial.

 

Anualmente, con la llegada del 28 y 29 de diciembre, los ilicitanos se reúnen para rememorar tan sagrado acontecimiento. Al alba del día 28, en la playa de Tamarit, se escenifica con gran solemnidad el hallazgo del arca portadora de la imagen, seguido por una emotiva Eucaristía en ese mismo lugar. La romería hacia Elche comienza, escoltando a la imagen de la Virgen en una carreta tirada por bueyes hasta llegar a la ciudad.

 

A las tres de la tarde, un momento inolvidable se materializa ante los ojos de los presentes: Francisco Cantó llega cabalgando su corcel, con la noticia del hallazgo para las autoridades. Tras la lectura del bando, la romería prosigue desde el antiguo Concejo hasta el Hort de les Portes Encarnaes. Todos los personajes se visten con ropajes propios del siglo XIV: el vocero anunciador del bando, Francesc Cantó, niños vestidos de heraldos portando estandartes y marineros, gigantes y cabezudos, y al son de dulzaina y tamboril. Las comisiones de fiestas de cada barrio se unen a la festividad portando palmas blancas y acompañando a la patrona hasta la Basílica de Santa María, donde es recibida con una calurosa bienvenida.

 

Al amanecer del día siguiente, el 29 de diciembre, se celebra la Festividad de la Venida de la Virgen a Elche. La Procesión Solemne se despliega majestuosamente, con la participación de todos los personajes de la época. La característica más emotiva y tierna es cómo la imagen de la Virgen de la Asunción se lleva en su trono, arropada por niños y niñas vestidos como angelitos.

 

Desde 1865, la Sociedad Venida de la Virgen se ha erigido como la entidad responsable de organizar las Fiestas de la Venida de la Virgen a Elche, que con devoción y júbilo se celebran anualmente del 26 al 30 de diciembre.

 

Así, entre brumas y leyendas, la costa de Tamarit se convierte en un lugar sagrado de encuentro, donde la fe y la tradición se funden en un tributo mágico a la Virgen de la Asunción.

 

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Sumérgete en la fascinante historia de Los Guardianes de María, un libro que te llevará a un viaje de autodescubrimiento y transformación personal. 


Conoce a los personajes y sus enseñanzas que te ayudarán a superar tus miedos, desafiar tus creencias limitantes y conectarte con tu ser más profundo.

LOS GUARDIANES DE MARÍA. EL PRINCIPIO





 







Tras la muerte de su abuelo Bosco, Alonso Artuán se verá envuelto en una serie de acontecimientos sorprendentes para él. No quedándole más remedio que seguir las directrices de su abuelo para obtener su herencia.

 

Alonso se adentrará en una absorbente historia, la cual lo llevará a resolver su secreto. 

Un secreto que ha estado guardado en su ciudad, Elche, durante seiscientos años...





El Legado: Una Herencia del Inquietante











 



El repicar de las campana resonaban en el cementerio de la ciudad, cuando un hombre fue abordado de manera extraña por un caballero. Este se presentó como abogado de su abuelo, revelando el porque se presentaba de esa forma, al tiempo que le indicaba, que su abuelo le había dejado una enorme fortuna, pero que para acceder a ella, debía cumplir una serie de requisitos que el anciano había impuesto.

Sin embargo, las palabras crípticas dejadas por su abuelo, lo llevan a un camino laberíntico y tortuoso. 

¿Qué significa realmente estar en el "camino correcto"?

Esta pregunta se convierte en su constante compañera mientras se adentra en lo más profundo de su historia familiar.

Elche se convierte, entonces, en un escenario de enigmas y emociones, donde la sombra del pasado se mezcla con el presente y el futuro. 

Cada rincón de la ciudad guarda un secreto, y cada persona que conoce, podría estar involucrada en esta maraña de misterios.

Prepárate para sumergirte en un emocionante viaje lleno de giros inesperados, donde la curiosidad y la intriga se entrelazan para desvelar los secretos, del pasado y del presente.

¿Te atreves a acompañarnos en esta aventura donde la verdad es un tesoro que sólo los valientes podrán descubrir?

¿Estarías dispuesto a acompañarnos en esta aventura para desvelar los secretos del pasado y del presente y además, el destino y la fortuna se entretejen en una danza inquietante?

 



El Murmullo del Arca: El Enigma del Caballero


 







Bajo el hechizo del amanecer, un espectro de tiempos remotos emerge en el año 1370. Una figura, sus ropajes andrajosos flotando en la brisa salina, se oculta en las sombras de la costa de levante. Su presencia, tan disonante como intrigante, pinta un retrato de misterio. La figura observa, mientras un guardacostas patrulla ajeno a las sombras que acechan, mira el interior de una misteriosa arca. Asombrado por el contenido de la misma, sube a su montura y se dirige a Elig.

El arca, un relicario del pasado, reposa en la playa como un fragmento desgarrado del tiempo. La tapa entreabierta revela un tesoro antiguo: la imagen congelada de una dama coronada, atrapada en un sueño que desafía la eternidad. Pero el cuadro es solo el primer pincelazo en esta trama sobrenatural (?).

Paso a paso, el enigma se despliega, tejiendo hilos oscuros entre el observador y su carga ancestral. Desafíos compartidos, sacrificios y una devoción inquebrantable se insinúan en cada movimiento. Las siglas talladas en el arca, una coreografía secreta de destino, parecen susurrar promesas olvidadas y secretos insospechados.

¿Quién es esta "Señora" coronada que yace? ¿Qué conexiones atan al observador a su destino? El misterio cobra vida en cada palabra, y a medida que el relato se desenvuelve, una verdad escalofriante se arraiga en las inscripciones: "SOY PARA ELIG". El eco de estas palabras reverbera en el aire, un hechizo que encadena pasado y presente en una danza de revelaciones.

 

El lector es arrastrado en esta tormenta de secretos y destinos entrelazados, imposible de escapar de su atracción letal.


LOS GUARDIANES DE MARÍA . INTRODUCCIÓN



SOY NACIDO EN ELCHE,






 

POR LO TANTO, ILICITANO.


Con este texto empiezo este libro, para qué entiendan la fascinación cultural e intelectual que siento con respecto a mi ciudad.

Una ciudad la cual, a lo largo del tiempo, se le ha llamado de muchas maneras, quedando hoy para todos como CIUDAD BIMILENARIA.

En ella, si vamos retrocediendo en el tiempo, encontramos casi todas las civilizaciones que han existido en la historia. Y va divulgando esos hechos representándolos en sus fiestas como son los pobladores, moros y cristianos etcétera. Intentando no olvidar esta nuestra historia.

Pero tiene algo que la destaca y la hace diferente. Y no es porque su Palmeral haya sido nombrado Patrimonio de la Humanidad junto a la representación del Misteri, y eso ya la hace de por si especial.

Me refiero a otra cosa, a algo que cada ilicitano llevamos dentro, y ese algo es la devoción a nuestra patrona, la Virgen de la Asunción.

Y es esa fe hacia ella, la que no nos lleva a cuestionarnos en esta época de ciencias y búsquedas de resultados palpables, si de verdad vino como dicen los escritos antiguos (apareciendo en un arca en la orilla del mar). Si de verdad la encontró Cantó, el guardacostas. O fue otra persona.

No. No nos cuestionamos nada de eso. Porque cuando la miramos nos llena de algo extraño, positivo. Lo cual nos hace llenarnos de ternura.

Toda esta explicación no es más que una pequeña introducción, para que entiendan las preguntas que me he ido haciendo desde niño.


¿Por qué recaló en nuestra Playa?

¿De dónde vino el arca?

¿Por qué vino expresamente para Elche?

¿Por qué después de tantos años, nunca nadie ha sido capaz de dar un ápice de verisimilitud a este hecho?

¿Por qué nadie cuestionó nunca lo ocurrido?


Y así infinidad de preguntas que, de alguna manera, he intentado novelar de una manera amena, encontrándome con infinidad de sorpresas sobre esta ciudad, en un contexto de setecientos años.

 

Empecemos...

Entre Palmeras y Enigmas: El Hotel Huerto del Cura


 








Alonso regresa a la encantadora ciudad de Elche, como siempre que tiene la oportunidad, a visitar a su abuelo, pero esta vez, será el último, ya que este no se recuperará, de la enfermedad que llevaba arrastrando desde hacía varios años.

El sobre dado por el albacea de su abuelo, Juan Campos, el comportamiento extraño de su abuelo en los últimos tiempos, junto a sus premisas, hacen que se sienta todavía más frustrado con todo lo acontecido, más cuando en el interior del sobre, dado por el legatario, descubre un diario que parece pertenecer a su abuelo.

Y aquí, en el Huerto del Cura, ubicado en el centro del exuberante palmeral de Elche, sabiendo que es, un refugio con encanto.

No solo atrae a Alonso, por su situación en la cuidad, si no por la posibilidad de relajarse y pensar en lo sucedido por el entorno de calma y quietud existente.

Más allá de las palmeras: El Huerto del Cura es una introducción a una historia de misterio, legados familiares y secretos ocultos en un pintoresco escenario mediterráneo. 

Alonso deberá desentrañar el contenido de las páginas del diario y con ello la historia que su abuelo guarda, enfrentándose a  desafíos que lo llevaran al corazón del enigma y a una verdad que cambiará su vida para siempre.


¿Qué secretos se ocultan en las páginas del diario de su abuelo?


Solo el tiempo revelará la verdad que está por descubrirse.

CAPITULO 1. LOS GUARDIANES DE MARÍA




El hombre puede creer en lo imposible. Pero no creerá en lo improbable.

Oscar Wilde.

 Dramaturgo y novelista Irlandés (1854-1900)









Madrugada.

9 de diciembre del año 1370


  El mar estaba agitado, haciendo que las olas bramaran en tormentoso vaivén en su constante lucha contra el viento de Levante.

   La Luna pálida, iluminaba la costa con una tenue luz, la cual devolvía luminosas figuras fantasmagóricas.

   El jinete cabalgaba despacio haciendo que la húmeda arena de la playa amortiguara el sonido de los cascos de su montura. Un soplo de aire hizo que el fuego de la antorcha, que llevaba en la mano, pareciera que bailara para él, regalándole con viva luz un incesante chisporroteo, haciendo aparecer y desaparecer grotescas siluetas en la arena.

 “El frío es inusual”, pensó. Mientras, el caballo, se agitaba dejando escapar un fuerte relincho caracoleando nerviosamente. Sin vacilar, como jinete experimentado, tiró con energía de las riendas. El bruto dejó escapar unas bocanadas de aire por su hocico como respuesta. El jinete acostumbrado a la oscuridad, se esforzó a penetrar aún más en ella inclinándose hacia adelante en su montura, como si así, pudiera escrutar mejor dentro de ella. A unos metros más allá divisó algo en la orilla, parecía una extraña barca.

  Descendió del caballo e instintivamente posó su mano sobre la espada que lleva en su cinto. Así, se acercó con suma cautela, pues en su mente aparecieron imágenes de las incursiones de los bandoleros y piratas que asolaban esa parte de la costa mediterránea. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, pudo distinguir que lo que en un principio le pareció una barca no era sino una extraña arca con una tapa. Acercó la antorcha a ella y vio que en su frente único aparecía una boquilla o escudo a modo de cerradura, guardándose las aristas con cantoneras de metal, en forma de dientes de sierra. Bajo el adorno se veía unas líneas con varios clavos circulares, ocupando la mitad del espacio liso y no dividido, del frente. En ellas había letras extrañas que componían dos renglones. Sobre la decoración del frente había un dibujo. Dos discos circulares, rodeados de un círculo cada uno. En el primero de ellos vio una persona barbuda, que no representaba ningún signo de autoridad, ante su boca se definía: P.P.

    Rozó la tapa con los dedos, notando la humedad que la oscura madera le entregaba, junto con la sensación del grabado. Continuó observándola fascinado. Movió la antorcha hasta encontrarse con un anillo exterior, en el que se distinguían unas letras. Estaban mal trazadas, pero se podía leer:

 

ENRIQUE II REZ ISPAIN

 

      Su curiosidad se multiplicó. “¿Qué tendría que ver el rey de Castilla con la extraña arca?”. Pero su mirada volvió a dirigirse a un segundo anillo que representaba una cruz volutada con rayos rectos. El anillo estaba tachonado por tornillos de cabeza circular.

      Se incorporó mirando al cielo. Las luces del alba comenzaban a despuntar, dejando ver en todo su esplendor la playa de las Azucenas, en Tamarit. Apagó entonces la antorcha sumergiéndola en la orilla. No le importó la sensación de frío que le entregó el agua, a causa de la excitación creciente que lo llevaba a una curiosidad extrema por ver el contenido de la extraña arca.  Se centró entonces en la cerradura.

        Sacó su daga y después de un rato y no sin esfuerzo se oyó un chasquido.  Devolvió de nuevo la daga a su cinto y se dispuso a levantar la tapa.  Al hacerlo, un gesto de sorpresa apareció en su rostro. Se santiguó y tapándola de nuevo, con sumo cuidado, se dirigió con prisas hacia su montura, subiéndose a toda prisa en ella volvió grupas y espoleando el caballo se dirigió a Illice.


      Pero con todo lo acontecido el jinete no se había dado cuenta que una figura le observaba en la penumbra.


FIN CAPITULO 1